Otoño en Valparaíso
...regresé corriendo tan fuerte que me dolieron los pies... cuando me detuve ya nada era real, di un par de pasos y las luces se quebraron frente a mí... la ciudad desierta, los ojos al cielo, las lágrimas al suelo, y los sueños volando en el viento de un triste día gris...Es inevitable buscar la paz desesperadamente cuando sientes que el tiempo avanza más rapido de lo que quisieras...
Hoy agradecí al cielo por sus bellos colores, por la tranquila paz que dejó en mi alma y por la paciente ternura con que despedía un frío día de abril.



